Resistir en la búsqueda de empleo para mantener la motivación

 

Uno de los temas recurrentes, que tengo con las clientas que acompaño en la búsqueda de nuevas oportunidades profesionales, es la dificultad para mantener la motivación durante esta búsqueda.

Es muy fácil encontrar dificultades, en un camino dónde la competitividad cada vez es más fuerte, las ofertas de empleo escasean y las empresas tienen más opciones dónde elegir.

Es por esto, que, durante la búsqueda de una nueva oportunidad profesional, bien porque te encuentras sin empleo o bien porque quieres cambiar, las expectativas que tenemos en cuanto al tiempo de conseguir nuestro objetivo en la gran mayoría de los casos no se cumplen.

Sentimos como fracasos, todos aquellos CV enviados sin respuesta, todas esas entrevistas que no tienen un resultado positivo y esas llamadas con un feedback que nunca llegan.

Cuando además el tiempo va pasando y los años van cumpliéndose más rápido de lo que querríamos, nos damos cuenta de que se hace mucho más difícil y encontramos más barreras, para mantener esa motivación que no nos haga cruzar este camino como un terrible desierto.

 

 

Y aquí aparece un término del que hoy en día se habla mucho, y que solo las personas más exitosas pueden hablar de él, como parte de sus experiencias personales. Es la Resiliencia.

Todas las personas que han tenido éxito profesional y personal, de las cuales he podido leer algunas de sus biografías, pasaron muchos momentos de desierto, de desesperación, de fracasos y más fracasos. Pero supieron reponerse a estos tropiezos y adversidades, para aprender y adaptarse, sin recrearse en las lamentaciones y sacando todos los recursos personales y profesionales para salir a flote.

 

¿Qué es la resiliencia?

La palabra resiliencia viene del latín resilio y significa “volver atrás, rebotar, resistir”. Se ha utilizado siempre en el mundo de la física para simbolizar la elasticidad de un material. La capacidad que tiene un objeto a recibir un golpe y en consecuencia se produce una deformación de este, y seguidamente recobra su extensión o forma original cuando la presión cesa. Ejemplos de cuerpos u objetos con resiliencia: una goma elástica, una pelota de goma, un muelle etc.

Entre los primeros estudios sistemáticos sobre la resiliencia destacan los realizados sobre una amplia población de niños y niñas nacidos en 1955 en la isla de Hawái. Parte de estos niños estuvieron expuestos a diferentes situaciones de riesgo, que incluían desde complicaciones perinatales hasta la crianza en familias con un alto grado de conflicto y desorganización, con madres o padres enfermos y/o sometidos a condiciones vitales de pobreza crónica.

Fue en los años 70, con el psiquiatra Michael Rutter, cuando empezó a aplicarse en el ámbito de la psicología  el término físico de la Resiliencia.

Se empezó a estudiar en personas que habían vivido situaciones límite y, aun así, resistían y seguían hacia adelante sin tirar la toalla.

Es por esto, por lo que una persona resiliente es aquella que en momentos de adversidad y dificultades tiene la capacidad de resistir, de aprender de las derrotas y reconstruirse creativamente, transformado los aspectos negativos en oportunidades. Son personas que someten las dificultades a un análisis de la situación, intentando ser los protagonistas de la solución y no las víctimas del problema.

Reconozco que esto no es fácil, y que no todos nacemos con esta cualidad para resistir y sobreponernos a las adversidades de la vida. Es en ocasiones complicado sortear todos los obstáculos que nos encontramos en nuestro camino.

 

 

Caer al fondo del océano para aprender a nadar

Desde mi experiencia, cuando he estado en momentos de búsqueda de empleo y de nuevos retos profesionales, he tenido momentos en los que estaba dispuesta a tirar la toalla, en que todo lo que veía a mi alrededor era más negativo que positivo, y dónde me sentía amenaza por la situación y víctima de esta.

 

Resurgir de las cenizas para aprender a ver la vida de otra manera – Mujer Expat

 

Solo cuando decidí dejar de pensar de la misma manera y dejar de hacer las mismas cosas, me di cuenta de que todo podía cambiar.

En ocasiones necesitamos estar muy al límite y caer muy abajo, para que nuestra cabeza haga ese famoso “clic” del que algunos psicólogos hablan.

Y esto es lo que me paso a mí en un momento de mi vida. Y ese momento se produjo, después de llevar unos años fuera de mi país, fuera de mi zona de confort y fuera de mi área de control. Empecé a ver una dificultad detrás de otra, barreras y límites por todas partes; y pensaba, que la decisión que había tomado había sido un gran error. Había dejado todo a cambio de nada.

Me enfoqué en ese error y en las dificultades. Y esta situación se estaba volviendo contra mí. Estaba encerrándome cada vez más en mí, y mermando el concepto y la imagen que tenía de mí misma.

Ahí comenzó mi camino por el desierto. Un camino dónde no veía ninguna salida ni ninguna ilusión a la que aferrarme.

 

Una vida sin ilusiones no es vivir, es sobrevivir – Mujer Expat

 

Descubrí que no solamente el encierro era dentro de mí misma, sino que tampoco me apetecía quedar con nadie porque no me sentía con ánimos.

A todo esto, se unía claro está, mi búsqueda de empleo en un ambiente adverso y difícil; desconocido y dónde solo veía cosas negativas. ¿Qué me podía motivar a seguir en mi búsqueda, si no veía más allá de un montón de piedras en el camino?

Solo veía problemas y fantasmas. Hasta que un día ya no puede más, la tristeza era más fuerte que mis ganas y motivación a seguir.

Decidí parar y replantearme las cosas. Quizás debía enmendar mi error y volver a mi zona de confort. Pero eso era imposible. Implicaba familiarmente mucho sacrificio. No era una decisión unilateral. Implicaba a más personas dentro de esta solución.

Sentía que tenía que hacer un cambio. Y ese cambio tenía que empezar quizás por mí. Primero por aceptar lo que me estaba sucediendo. Dejar de pensar que la vida era injusta y que yo era una víctima de ella.

Decidí ser la protagonista de mi vida y tomar las riendas de ella, para caminar en ese sendero de dificultades. Aprender de la resistencia de otras personas, que en las mismas circunstancias que yo no tiraban la toalla, y seguían con ilusión y esperanza en su camino de búsqueda.

 

 

La Resiliencia se puede entrenar

Si te encuentras en el desierto de tu vida, estás en búsqueda de empleo o nuevos retos profesionales. Si tienes una vida personal llena de dificultades y dudas, si sientes que todo se te viene encima y no tienes las fuerzas para afrontarlo, necesitas entrenar tu resiliencia si no quieres caer en una depresión.

El psiquiatra Victor Frankl, prisionero en varios campos de concentración, vivió uno de los episodios más horribles y crueles de nuestra historia europea. En sus estudios reflexionó sobre la importancia de darle un sentido a nuestras vidas. La importancia de tener motivos lo suficientemente importantes para vivir. Él contaba, cómo en los campos de concentración dónde se vivía el horror, la barbarie, la muerte y el miedo, la gente que no se suicidaba era porque tenía algún motivo para luchar: hijos, familia, pareja, proyectos personales…

 

Quien tiene algo por qué vivir, es capaz de soportar cualquier cómo – Friedrich Nietzsche

 

Por ello, es muy importante tener motivos lo suficientemente fuertes como para pensar en ellos, y saber que por estos vas a seguir en tu lucha; vas a seguir en ese camino difícil, pero del cuál, sabes que vas a salir porque siempre hay una salida, aunque no sea en el tiempo que esperamos.

Quizás te parece una comparación muy fuerte, tu situación actual con la que vivían los habitantes de un campo de concentración, pero cuando estamos dentro de nuestra desesperación y no conseguimos salir de ella, el sentimiento de infierno nos hace perder las ganas de luchar. Es ahí, cuando deben aparecer los motivos por los que resistir, y es cuando debemos crear nuevas ilusiones y esperanzas.

Te voy a explicar en 10 puntos, que tienes que entrenar para ser más resistente o resiliente, y por ello, seguir motivado en tu camino de búsqueda.

 

10 puntos a entrenar para resistir y mantenerte motivado

  1. Empatía y relaciones solidas: Las personas que están conectadas a otras personas superan mejor la adversidad. Es importante crear relaciones solidas con buenos afectos.
  2. Autoconcepto moral y sana autoestima: Debemos tener una buena imagen de nosotras mismas; para ello, deja de generar un diálogo interno tóxico, en el cuál, te estas machando continuamente y no eres compasiva contigo misma.
  3. Autorregulación emocional e impulsos: Debemos de contar hasta 10 muchas veces ante situaciones que sentimos adversas y difíciles. De este modo, podremos tomar decisiones en frio y analizar mucho mejor.
  4. Introspección: Conoce tus capacidades y fortalezas. Para ello no hay nada como hacer un Análisis DAFO de tu situación actual. En él, una de las partes que tienes que analizar son tus fortalezas. Pasamos mucho tiempo preocupándonos de los demás y de cómo son, y no nos preocupamos y analizamos cómo somos nosotras.
  5. Responsabilidad: Tenemos que orientarnos a encontrar soluciones y no a generarnos más problemas con nuestros pensamientos. Aprovechar el tiempo en buscar soluciones y no en lamentaciones.
  6. Equilibrio vital: No hay que irse a los extremos. Hay que encontrar el equilibrio en las decisiones que tomamos, en las cosas que hacemos y en lo que sentimos ( ni todo es muy happy ni todo es horrible).
  7. Sentido del humor: este lo perdemos constantemente. Hay que reírse un poco más de la vida, y no tomarse todo tan enserio. Relativizar es la mejor manera de cambiar nuestra visión de las cosas que nos pasan. Quizás les estamos dando más gravedad de lo que tiene.
  8. Automotivación: Solo la puedes conseguir toman iniciativa y teniendo una mente libre de lamentaciones, para dejar espacio a la creatividad. Cuando nos centramos tanto en el problema, este no nos deja ver más allá. Es ahí, dónde tenemos que utilizar la creatividad para encontrar posibles soluciones.
  9. Percepción: va en la línea de ver los problemas como superables. Ver la situación como algo que se puede cambiar, que es posible llegar a la meta u objetivo que tan difícil te parece. Nunca te digas que va a ser imposible. No dejes que aparezca la profecía autocumplida.
  10. Optimismo: Sin una actitud y visión optimista te será muy difícil aceptar, adaptarte y ser flexible. Y en muchas ocasiones de nuestras vidas tenemos que primero aceptar la adversidad, segundo adaptarnos a ella para comprender porque nos está pasando esto, y, por último, ser flexibles para encontrar todas las salidas y soluciones posibles.

De aquí puedo extraer el perfil de una persona resiliente o resistente a las adversidades, que consigue superarse a ellas y mantenerse motivada, pese a las dificultades del camino.

 

Perfil del resiliente

Capacidad de relacionarse                                        Autonomía y voluntad

Iniciativa y objetivos                                                Creatividad

Introspección                                                          Integridad moral y sana autoestima

Autoconfianza                                                          Pensamiento positivo

 

Y después de explicarte todo esto, quiero que veas si tienes todos estos puntos o tienes que trabajar alguno, porque será muy interesante hacer un análisis de cada uno de ellos, y ver cuál, tendrías que trabajar más para poder mantener fuerte y motiva ante el momento de dificultad que estés viviendo.

 

Y me gustaría recomendarte un libro de el psiquiatra español

Luis Rojas Marcos: “ Superar la adversidad: el poder de la resiliencia”.

En el podrás encontrar las claves para la autoestima, el autocontrol, el optimismo y el pensamiento positivo como pilares esenciales para entrenar tu resiliencia.

Déjame un comentario para poder conocer tu opinión sobre este tema.

 

Un fuerte abrazo

Ana – Mujer Expat

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