Preparando maletas: Vuelta por Navidad

Ya llega el momento de preparar maletas, las compras de regalos de Navidad y terminar de fijar en la agenda todos los eventos, cenas y visitas de familiares y amigos.

Cuando me toca hacer todo esto, siempre pienso, que pereza…con lo bien que me quedaba en casa…Habrá lio como siempre porque no hay tiempo para ver a todos…, la familia quiere estar lo máximo posible contigo y nunca es suficiente… 

Todas estas cosas vienen a la cabeza cuando piensas en la preparación del viaje de Navidades. En teoría son unos días para descansar, pero siempre vuelvo más cansada que me fui. 

Cuando hablo con otras expatriadas, tienen la misma sensación. Por un lado ganas de ir porque ves a la familia y amigos, visitas y paseas por los lugares que te gustan de tu ciudad…, pero no siempre todo es paz, amor y armonía. La Navidad también es momento de conflictos de familia sobre todo cuando hay que repartirse entre unos y otros.

Vacaciones de Navidad: siempre hay una queja

Muchas personas no tienen mi suerte. Yo tengo toda la familia, la mía y la de mi pareja, en la misma ciudad; pero otras parejas de expatriados tienen las familias en diferentes ciudades, y para poder contentar a todos, se pasan las vacaciones de Navidad de una ciudad a otra, recorriendo kilómetros y haciendo y deshaciendo maletas.

Al final, estas vacaciones se convierten en un quebradero de cabeza y un deseo de que terminen cuanto antes. Muchas de estas personas sienten, que el esfuerzo que se hace no es valorado ni comprendido, ya que al final siempre hay algún lio de familia que hace que la mayoría no esté contenta, generando además un conflicto de pareja.

Yo decidí hace tiempo, tomarme las cosas con filosofía e intentar no pensar en todo el mundo. Porque es muy difícil contentar a todos. Y pensar en mi familia más próxima. Mi pareja y mis hijos.

Otra de las cosas que he aprendido es a no instalarme en la queja, ni antes de ir, ni durante, ni después de las vacaciones de Navidad.

 La mayoría de los conflictos que se generan es porque no podemos contentar a todos. Existe un hábito generalizado de quejarnos por todo.

Cuando algo no nos gusta, o no cumple nuestras expectativas nos quejamos. Y esto lo hacemos desde pequeños. Solo vemos los aspectos negativos y nunca estamos satisfechos. Nos recriminamos cualquier cosa en la menor oportunidad. De ahí, que las Navidades para un expatriado muchas veces se convierta en un momento de reproches por parte de los que te esperan con “Grandes Expectativas”.

He aprendido a no quejarme de la situación, aceptarla como es y a pasar por alto y no tener en cuenta quejas que escucho. Es fundamental aprender a cambiar de tema, y no entrar al trapo de las situaciones. A mí me ayudó mucho a cortar radicalmente algunas situaciones y hacer entender a la otra persona que era un tema del que no quería hablar.

También hay que intentar que la familia comprenda, con una conversación pausada, que tenemos muchísimas ganas de pasar las Navidades con ellos, y que hacemos un gran esfuerzo para estar, porque sabemos que es importante tanto para ellos como para nosotros. Que las circunstancias son como son, y que hay que aceptarlas lo mejor posible.

Muchas veces, estos temas no se hablan cuando recibimos reproches, pero funciona cuando se dejan claro en algún momento.

Aún así, tenemos a una madre, una suegra, un hermano o amigo que se sigue quejando, tenemos que ver que son personas que a lo mejor viven en la queja, y que hagas lo que hagas no van a salir de ahí, por tanto,  no seguir estas discusiones es a veces la solución más positiva.

Hay que pensar que el viaje de Navidad es para disfrutar de tus seres queridos, y que haces todo lo mejor que está en tu mano, y el que no lo quiera entender tiene un problema. Pero lo tiene él, no tu.

He puesto en práctica desde hace unos años todo esto, y la verdad, es que mi viaje de Navidad ya no es tan angustioso ni pesado en algunos aspectos, y lo vivo de otra manera. Nunca pierdo de vista lo que es más importante para mí y para los que viajan conmigo. Al final, son nuestras vacaciones y nuestras Navidades y tenemos que disfrutarlas como nos apetece.

Pero aún así,  me siento afortunada en Navidad

 Y reflexionando sobre todo esto de la queja, de no estar contento con lo que se tiene, porque siempre queremos y exigimos más, pienso que en el fondo, soy una afortunada de poder pasar todas las Navidades en mi país.

 De poder volver un año y otro año, y de pasarlo con mi familia, aunque existan esas situaciones de conflicto que muchas veces no esperamos.

Y digo que soy afortunada, porque tengo amigos que no pueden coger un coche y en 9 horitas estar en su ciudad. Estas personas tienen sus países a miles de kilómetros, y hay que hacer un gran esfuerzo económico para poder ir todas las Navidades a disfrutar de la familia.

No tienen otro remedio que quedarse en el país de acogida y crearse otros entornos de amigos para celebrar estas fiestas. Pero siempre tienen muy presente a la otra familia y amigos que llevan años sin poder ver, abrazar, mirar y disfrutar de una pequeña conversación.

Pienso en unos amigos que llevan 6 años ella y 8 años él sin ir a su país por Navidad. Este año por fin van a cumplir su sueño. Sus niños van a poder disfrutar de unas vacaciones en familia. No tienen el recuerdo, porque eran muy pequeños.

Solo puedo pensar en la ilusión que tienen al poder rencontrarse después de tanto tiempo, y de aprovechar al máximo, porque no saben cuándo será la próxima vez.

Imagino ese vuelo de tantas horas, con la ansiedad y el cosquilleo por aterrizar lo antes posible. Que llegué el momento de bajar de ese avión, y abrir los brazos lo más grande que puedan, para abrazar y no soltar en mucho tiempo.

Esos abuelos que llevan días esperando, ver las caritas de sus niños, emocionados por contemplar lo mayores que están, y el tiempo perdido por no estar cerca de ellos.

En esta situación, no entran ni quejas, ni reproches, ni grandes expectativas. Solo aprovechar el tiempo al máximo y disfrutar de la oportunidad que te ha dado la vida para ir este año.

Y Aprovecharlo  solo depende de ti

 Así que este año he decidido vivir la experiencia de mis amigos. Como si hiciera mucho tiempo que no voy. Con la emoción y las ganas que tienen ellos. Con la ilusión de llegar y dar abrazos fuertes que no dejen escapar el tiempo. Porque el tiempo pasa, aunque estés a 9 horitas de coche.

Dejando pasar de largo algún reproche o alguna queja que oiga. Sera solo eso, oír pero no escuchar. No tenerlo en cuenta.

Solo se tiene en cuenta aquello que es importante. Y somos los dueños de elegir que es lo importante para estas Navidades. Y para mi va a ser aprovechar cada instante y oportunidad que me da la vida, sin expectativas, sin planes, dejándome llevar de los buenos momentos, que siempre los hay, y recordando que tengo mucha suerte de poder ver a la familia y amigos todos los años. Porque todos los años puedo volver por Navidad, y la manera de vivirla solo depende de mí.

Feliz Navidad para todas y un enorme recuerdo para los que no podéis volver por Navidad

Con gran cariño de una Expat 😉 

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