Miedo a no ser el elegido en una entrevista

 

 

 

¿Has tenido la sensación alguna vez de haber ido con miedo a una entrevista?

Esto nos pasa muchas veces, ya que tenemos mucha presión. La que nos ponemos nosotras mismas y la que tenemos a nuestro alrededor.

Son las expectativas creadas y puestas sobre nuestros hombros, tanto por nosotras como por nuestro entorno.

Tenía una amiga que me decía: “cuando me llaman para una entrevista de trabajo no se lo digo a nadie, porque mi familia y amigos se generan tantas expectativas e ilusiones que no quiero defraudarles si no me seleccionan”.

Ese miedo existe. Ya que ponemos muchas esperanzas en esa entrevista, en esa empresa, muchas veces lo vemos como nuestro último cartucho a gastar…, pero puedo asegurar que esta sensación de miedo no ayuda nada a la búsqueda de empleo, y menos al desarrollo de una entrevista.

Cómo superar este miedo a no ser la elegida, es cuestión de mentalidad, de conocerte muy bien y sobre todo valorarte mucho.

Vamos a empezar por el tema de la mentalidad.

 

Mentalizarse para no tener miedo

Sé, porque así lo veo con las mujeres a las que acompaño en su búsqueda laboral, que según va pasando el tiempo, la motivación decae muchísimo. Pero no solo la motivación, también la autoestima. Se empieza a pensar que no nos valoran para los puestos de trabajo a los que hemos enviado la candidatura.

Esto es muy normal que pase. Hay que mentalizarse muchísimo ya que es una carrera de fondo. Hay que analizar cada entrevista que se hace, cómo nos hemos sentido en ella, que informaciones de relevancia nos han dado…

El reclutador siempre quiere que el entrevistado sea el que más hable en la entrevista, y se da cuenta si el candidato esta controlando la situación, si esta seguro de lo que dice y porque lo dice, ve perfectamente los puntos débiles y también los fuertes.

Puedo asegurar, que lo que más le gusta es que la persona se muestra tal y cómo es, que sea esta, la que vaya hilando la conversación y vaya exponiendo lo que puede ofrecer a la empresa.

En estos momentos, si el miedo nos invade estamos perdidas.

El miedo nos puede hacer perder:

  1. esa seguridad que hay que demostrar
  2. olvidarnos del discurso que nos hemos aprendido
  3. no enfocarnos en los puntos que queremos tratar y poner en valor
  4. no expresar con emoción y pasión esas experiencias que queremos contar porque han sido importantes en nuestra carrera profesional
  5. no estamos siendo conscientes de todo lo que pasa durante la entrevista
  6. no prestamos la suficientemente atención a los pequeños feedback que no va lanzando el entrevistador, porque estamos más pendiente de nuestro miedo.

 

  Durante todo el proceso de búsqueda de empleo y durante las entrevistas, tenemos que ir con una mentalidad ganadora.

Para esta mentalidad ganadora, debemos de eliminar de nuestro pensamiento, el tiempo que llevamos buscando empleo. Se que es difícil, porque cada una tiene sus circunstancias personales; el tema económico, por ejemplo, es un generador de presión muy importante.

La etiqueta de desempleada también genera esa presión, porque socialmente hemos generado un ánimo de vergüenza y fracaso alrededor de esta situación.

Así que hay que empezar a sacar de nuestra mente, el tiempo que llevamos en búsqueda, la sensación de fracaso y la vergüenza de estar en situación.

Justamente, si el tiempo juega en nuestra contrata, porque económicamente tenemos dificultades, no podemos dejar que el miedo nos haga entrar en una espiral de baja autoestima, de desmotivación y de no superación de la situación.

Insisto, es fundamental que tengas la cabeza fría. Que estés continuamente pensando en tu objetivo, que es encontrar un empleo. Y no de manera desesperada. La desesperación lleva a no ser determinante en una entrevista, a la hora de explicar bien tu proyecto profesional y porque quieres trabajar con ellos. En definitiva, tus motivaciones.

 

Conocer muy bien tus motivaciones y tu proyecto para no tener miedo

 

Otro punto importante, para acabar con ese miedo a no ser la elegida, es conocer muy bien cual es tu proyecto profesional y conocer muy bien qué es lo que puedes ofrecer.

Con mis clientas y alumnos de mis formaciones dónde trabajamos el proyecto profesional, hago muchísimo hincapié en ello.

Tu búsqueda debe estar planificada en base a un proyecto profesional que tienes. Quiero decir con esto, que tienes una idea de: a qué tipo de puesto, categoría y empresas quieres optar. En ese proyecto profesional cuentas con una experiencia laboral, con unas competencias técnicas y transversales, con unos conocimientos y formación, y también con unas motivaciones profesionales.

Todo esto sirve, no solo para redactar un Curriculum y una carta de presentación, sino que tiene que servirnos para esbozar esa primera presentación en una entrevista, y tiene que ser el hilo conductor de toda nuestra conversación con la persona o personas que tienes enfrente.

Esta claro, que hay unas preguntas tipo, que puedes buscarlas en internet y encontrarás muchísimos artículos hablando sobre esto. Pero por mucho que te prepares estas preguntas, debes tener claro cuál es tu proyecto laboral, que quieres estar haciendo en los próximos 5 años y a dónde quieres llegar, por qué has elegido esta profesión o puesto de trabajo y no otro, que es lo que te ha motivado a enviar la candidatura a esa oferta de empleo…

 

Todo esto es parte de conocerte y de saber que es lo que quieres. Y se puede apreciar en una entrevista, porque la persona que llega con las ideas claras y sabiendo cuales son sus objetivos profesionales, tiene un “estar” de seguridad ganadora, que ese es el espíritu que se busca en una empresa.

Así que muestra seguridad y no miedo a través del conocimiento de tu proyecto, de lo que tienes para ofrecer, del valor de tu experiencia y competencias, y de las motivaciones que te llevan a amar y a seguir en tu profesión y en lo que haces.

 

Poner en valor todo tu potencial y fortalezas

 

Y aquí viene un concepto del que hoy se habla mucho: el empoderamiento.

¿Qué significa esto?

He encontrado una definición que me gusta mucho:

“el proceso por medio del cual se dota a un individuo, comunidad o grupo social de un conjunto de herramientas para aumentar su fortaleza, mejorar sus capacidades y acrecentar su potencial, todo esto con el objetivo de que pueda mejorar su situación social, política, económica, psicológica o espiritual”.

Así que, basándonos en esta definición, tienes que utilizar todas las herramientas que tengas a tu alcance, desde ejercicios de autoconocimiento, cómo análisis del tipo DAFO que habéis visto en uno de mis artículos anteriores, formación continua etc, para poner en valor todas tus cualidades y tu potencial.

Comienza a valorar más las cosas que consigues, echa la vista atrás en tu experiencia, para reconocer todas las tareas o actividades que has hecho muy bien, que tú has reconocido que fueron importantes en tu puesto, y también las cosas que otros te reconocieron. Pregunta a tu entorno, en qué actividades te ven muy buena.

Por desgracia, muchas veces sólo en el reconocimiento de los demás vemos nuestra valía y fortalezas. Debemos de empezar a valorarlo por nosotras mismas y no esperar a que los demás nos digan que bien lo hemos hecho.

Recuerdo una vez con una persona que acompañaba, trabajando sobre los logros o buenos resultados, me decía que no recordaba ninguno durante su experiencia de 20 años de carrera profesional.

Cuando empecé a hacerle preguntas, para indagar mucho más, me dijo que, durante sus años de trabajo, no había tenido jefes que le hubieran reconocido las cosas importantes y beneficios que había hecho para la empresa.

Busca todo aquello que puedas valorar, aunque te parezca algo evidente en tu trabajo. En el día a día laboral, hay actividades muy mecánicas, pero seguro que mejoraste y optimizaste cosas en tu puesto, conseguiste hacer una tarea extraordinariamente bien, gestionaste un proyecto que supuso un buen resultado para la empresa etc., no pienses solo en aquello que te reconocieron con una palmadita en la espalda. Hay muchos jefes o mandos que no las dan con mucha frecuencia.

Y si te das cuenta, en todo este artículo he hablado poco del miedo. Porque este solo aparece, cuando no tenemos bien trabajada la mentalidad, ni el conocimiento de nuestro proyecto profesional y motivaciones, ni potenciamos nuestras fortalezas y ponemos en valor toda nuestra experiencia y conocimientos.

Creo que con todo lo que te explico aquí, deberías de tener al miedo controlado.

Ese miedo que te hace bloquearte antes o durante una entrevista. Ese miedo que te paraliza a la hora de enviar tu candidatura a una empresa o una oferta de empleo. Ese miedo que te desmotiva y te hace sentir una fracasada. Ese miedo que te angustia y te dice que nunca lo vas a conseguir, y ese miedo que no te deja crecer y ponerte en valor.

 

Y como siempre, si tienes alguna duda o consulta puede escribirme un email y estaré encantada de poder ayudarte.

Y quiero que no te rindas, y para ello, me despido con este hermoso poema de Mario Benedetti.

 

No te rindas

No te rindas, aun estas a tiempo

de alcanzar y comenzar de nuevo,

aceptar tus sombras, enterrar tus miedos,

liberar el lastre, retomar el vuelo.

No te rindas que la vida es eso,

continuar el viaje,

perseguir tus sueños,

destrabar el tiempo,

correr los escombros y destapar el cielo.

No te rindas, por favor no cedas,

aunque el frio queme,

aunque el miedo muerda,

aunque el sol se esconda y se calle el viento,

aún hay fuego en tu alma,

aún hay vida en tus sueños,

porque la vida es tuya y tuyo también el deseo,

porque lo has querido y porque te quiero.

Porque existe el vino y el amor, es cierto,

porque no hay heridas que no cure el tiempo,

abrir las puertas quitar los cerrojos,

abandonar las murallas que te protegieron.

Vivir la vida y aceptar el reto,

recuperar la risa, ensayar el canto,

bajar la guardia y extender las manos,

desplegar las alas e intentar de nuevo,

celebrar la vida y retomar los cielos,

No te rindas por favor no cedas,

aunque el frio queme,

aunque el miedo muerda,

aunque el sol se ponga y se calle el viento,

aún hay fuego en tu alma,

aún hay vida en tus sueños,

porque cada día es un comienzo,

porque esta es la hora y el mejor momento,

porque no estás sola,

porque yo te quiero.

Un abrazo

Ana – Mujer Expat

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