Hábitos: Por qué es tan difícil cambiar un hábito.

Hoy he empezado ha hacerme una lista de hábitos que me gustaría eliminar, que no me benefician, e introducir en mi vida otros muchos más saludables y que me hagan una vida más sana y con mejores avances.

A lo largo del día tenemos una vida completamente llena de rutinas, es parte de nuestra seguridad, en el proceso de aprendizaje cuando somos niños.

Cuando queremos que nuestros hijos realicen una tarea, no hay nada más eficaz que introducirles esa tarea como una rutina. Si insistimos que lo hagan, y esto se repite de manera constante, ya tienen el hábito dentro de su día a día.

Es curioso, como mis hijos, una vez que suben a las habitaciones para dormir, antes de hacer esto, tienen la rutina de primero lavarse los dientes y luego hacer un pis. Es un hábito que lo tienen completamente interiorizado, y que lo hacen de manera automática, porque ya nos hemos encargado nosotros de repetírselo día tras día.

O el momento, cuando nuestros hijos tienen que dejar el pañal, y a través de recompensas y de generarles la rutina de ir al baño cada poquito rato, van incorporando este nuevo hábito definitivamente en sus vidas, y esta claro, que en muchos casos no es fácil, pero es cuestión de entrenamiento y tiempo.

Quiero primero presentaros la definición de un hábito.

 

¿Qué es un hábito?

Un hábito no es otra cosa que un comportamiento que se realiza tan a menudo que se vuelve fácil y casi automatizado en muchos casos. Es algo que realizamos de manera natural. Son rutinas que tu cerebro lleva a cabo en piloto automático, y según algunos estudios, conforman el 40% de las acciones que realizamos en nuestro día a día.

Nuestro cerebro trata de ahorrar energía, y la manera más fácil de hacerlo es automatizar acciones y procesos que realizamos diariamente.

Un hábito es una red de conexiones entre tus neuronas, y esa red esta ya fija. Para generar un nuevo hábito, nuestro cerebro tiene que generar una nueva red de conexiones entre neuronas, y por eso es tan difícil incorporar un nuevo hábito, y es tan fácil volver a los antiguos.

Hay estudios que nos han dicho que se necesita unos 21 días para incorporar o eliminar un hábito, y otros nos dicen que 66 días. El caso, es que se necesita un tiempo de entrenamiento y de fuerza de voluntad, para que se generen estas nuevas conexiones neuronales que van a conformar el nuevo hábito.

 

¿Cómo funcionan los hábitos?

Los hábitos vienen precedidos por una señal. Tenemos una señal que nos hace activar el hábito y realizarlo. Y detrás de esta rutina de realizar el hábito, siempre hay una recompensa.

Cuando tenemos la señal que inicio el hábito, en nuestra mente se activa el deseo por la recompensa. Lo que vamos a recibir después del acto de realizar ese hábito.

Os pongo un ejemplo muy sencillito de uno de mis hábitos, el cual, he metido en mi lista, para conseguir sustituirlo por otro mucho más sano.

Todas las noches, cuando ya hemos terminado de recoger la cena y la cocina, los niños están en la cama, y llega el momento relax, uno de mis hábitos preferidos, que no por eso quiere decir que sea saludable, es tomarme un poco de chocolate.

En este caso la señal sería: final del día / momento relax en frente del televisor.

Una vez que se activa esa señal, lo siguiente que viene es la rutina /hábito. Me tomo un trozo de chocolate, y pienso en el deseo de la recompensa, que no es otra de el placer del relax (identificación de relax como recompensa).

Otro ejemplo que os puedo dar, no soy fumadora, es para los que tienen el hábito de fumar.

Si tienes el hábito de fumar un cigarrillo mientras tomas un café, la señal será el café. En el momento, que ves el café delante de ti, se activa el hábito de tomar un cigarrillo y fumar. La recompensa es el momento de placer de estar tranquilo ante tu café con un cigarrillo. Alivia el estrés y la tensión.

La manera de conocer bien tus hábitos es primero ser conscientes de aquellos que quieres cambiar y remplazar por otros. Esos que quieres cambiar, ver cuales son las señales que activan el hábito, y cual es la recompensa que genera el deseo de mantener esa rutina o hábito.

Conociendo este mecanismo, podemos planificar nuestros nuevos hábitos a incorporar, generando las señales y las recompensas para que se genere este ciclo.

 

Los hábitos no son fáciles de eliminar ni de incorporar

Una de las causas más comunes de abandonar la incorporación de un nuevo hábito y volver fácilmente a los antiguos, es la falta de fuerza de voluntad. Esta tiene un papel fundamental. Y la única manera de que cada vez sea más fuerte es entrenándola. Lo mismo que un deportista entre sus músculos en el gimnasio. Las primeras veces los entrenamientos se hacen muy duros, nos duele todo el cuerpo, pero poco a poco, a base de repeticiones los ejercicios se van volviendo más sencillos. Pues lo mismo ocurre con la fuerza de voluntad.

Pero no puede existir una fuerza de voluntad si no va acompañada de disciplina.

“A nadie le faltan las fuerzas, lo que a mucha gente le falta es la voluntad. Víctor Hugo “.

Podemos proponernos un nuevo hábito. Creamos una planificación con un tiempo determinado de ejecución, es decir, voy a salir a caminar todos los días 30 minutos durante 3 meses. Esto sería un objetivo cuantificable, medible y realizable. Lo hemos planificado porque hemos puesto los días, el tiempo y la duración en semanas o meses. Pero para cumplir nuestra planificación a rajatabla, necesitamos de la disciplina.

La disciplina es hacer lo que tenemos que hacer, aunque no nos apetezca. Disciplina es no perder de vista nuestro foco y la visión de nuestra planificación para alcanzar el objetivo que nos hemos propuesto. La disciplina no acepta excusas.

No podemos dejar que nos distraigan otras cosas, que nos dispersemos. La pereza es una de las enemigas de la disciplina y la voluntad. Dejarte vencer por lo cómodo es lugar de hacer lo necesario por incorporar ese hábito que te habías propuesto, y el cual, te va a generar una mejora importante en tu vida.

Y no solo los hábitos se dan en cuestiones de salud o cotidianidad. Por ejemplo, si queremos realizar una formación porque nos va a ayudar a progresar profesionalmente, necesitamos generar el hábito de estudio, el hábito de aprendizaje, a través de la disciplina y la fuerza de voluntad.

Unido a la fuerza de voluntad y la disciplina, no podemos olvidarnos de la paciencia. Nada se consigue en la vida si no tenemos un poco de paciencia por obtener el resultado.

Vivimos en la inmediatez. Queremos que los resultados sean ya. Que no nos cuesten mucho trabajo. Resultados rápidos y sin esfuerzo.

Pues siento decirlo, pero para un cambio de hábitos eso es imposible. No solo nos va a llevar su tiempo, si no que lo resultados no los veremos a la primera de cambio.

Ya he dicho que una de las cosas por las que se construye el hábito es con la repetición. Y no queda otra que repetir siguiendo nuestra planificación y objetivo, con mucha fuerza de voluntad, autodisciplina y mucha paciencia.

Pero esta claro que no podemos hacer todo esto, si no existe una motivación.

La motivación es el porqué quiero incorporar o eliminar ese hábito. La razón poderosa para hacerlo. El ser humano pocas veces cambiamos por iniciativa propia. Muchas veces necesitamos ver las orejas al lobo para tener miedo y que este genere esa razón poderosa para el cambio.

“Valentín Fuster (Cardiólogo) decía: Lo mejor para dejar de fumar es tener un infarto”.

Parece una afirmación muy dura, pero muchas veces hasta que no nos vemos al borde del precipicio no somos conscientes de la necesidad de ese cambio de hábitos.

 

Y ahora, ¿Cómo hago?

El verano es un buen momento de reflexión y toma de decisiones, sobre los hábitos que venimos teniendo a lo largo del año y de nuestras vidas. Es una época del año, dónde sentimos la necesidad de relajarnos, y, por tanto, en este tiempo de sosiego, no hay nada mejor como reflexionar sobre nosotras y nuestras futuras mejoras.

Te voy a dar una lista de puntos a tener en cuenta:

  1. Después de un tiempo de reflexión, haz una lista de aquellos hábitos que te gustaría cambiar, poniendo al lado de cada hábito, el motivo o la necesidad fuerte por lo que quieres cambiarlo. De esta lista, solo selecciona un hábito. Cómo ya te he explicado anteriormente, no podemos pretender hacer grandes cambios. Es mejor ir poco a poco. Si nos marcamos demasiados cambios, no tendremos el enfoque suficiente y tampoco la fuerza de voluntad. Es mejor ir cambiando uno a uno.
  2. Incorpora al principio hábitos fáciles y sencillos, para ir entrenando nuestra fuerza de voluntad y disciplina. Y también para ir teniendo logros y resultados, ya que estos nos mantendrán despierta a la motivación. Ponerse metas intermedias en cada objetivo que nos propongamos para un cambio de hábito, es una buena manera de ir viendo pequeños logros, y, por tanto, de seguir motivado para el resto del camino.
  3. Comienza el hábito. Deja de pensarlo tanto y actúa. Planifícate las etapas para conseguirlo más fácilmente. Pero empieza.
  4. Es mucho más difícil eliminar un mal hábito. Puedes optar por sustituir este por otro mucho más saludable o mejor para ti. Trata de eliminar todas las señales que te conducen al mal hábito.
  5. Controla tus pensamientos. Tus pensamientos crean tus acciones, y tus acciones crean tus hábitos. Aprende a pensar en positivo para crear y actuar en positivo.
  6. Anota cada día los pequeños logros para que te recuerden lo que estas consiguiendo. Es la manera de mantener tu motivación.
  7. Apóyate en otros. Los apoyos emocionales son muy importantes también para los momentos de recaída. Únete a personas que tengan ese hábito y conseguirás que sea más fácil para ti conseguirlo. El ejemplo es un buen aliado.
  8. Pide ayuda a expertos. Ciertos cambios son muy difíciles de realizar. Necesitamos a alguien, a un coach especializado, por ejemplo, para que nos aporte un método y te mantenga en guardia a la disciplina y el plan de acción. Por ejemplo, si tienes un problema de sobrepeso, busca un nutricionista que te ayude a controlar tu alimentación, y un monitor deportivo que te ponga una tabla de ejercicios. Si tienes un problema de miedo al cambio, por ejemplo, tendrás que buscar a un entrenador o coach que te ayude a gestionar ese miedo y te de las herramientas para que puedas trabajar tu planificación y objetivo, a través de la motivación y la actitud positiva. El ser humano tiendo a lo cómodo, a buscar el confort y el automatismo para que nuestro cerebro no tenga que trabajar y ahorre energía.

Te aconsejo leer un libro muy interesante sobre los hábitos del autor Marc Reklau «30 Días – Cambia de hábitos, cambia de vida: Algunos pasos simples cada día para crear la vida que deseas» 

Espero que os haya servido este articulo para plantearos ciertas cuestiones sobre vuestros hábitos, y os haga al menos empezar a hacer vuestra lista de propósitos, y comprometeros con vosotras mismas, como voy a hacer yo, a que ni septiembre ni enero sean los meses de los propósitos no realizados.

Nos encontramos en el próximo artículo.

Con cariño de una Expat  😉 

2 comentarios en “Hábitos: Por qué es tan difícil cambiar un hábito.”

  1. Muchas gracias, Ana. Voy a empezar desde hoy mismo a seguir tus pautas.
    Me ha encantado!. Sin duda, seguiré leyéndote.
    Un saludo,
    Laura H.

    Responder
    • Me alegra que te pueda servir de ayuda.
      Si tienes algún tema del cual te gustaría que escribiera, no dudes en ponerte en contacto conmigo
      Muchas gracias por leer mi blog.
      Un saludo
      Ana

      Responder

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