Crisis económicas: miedo a perder mi empleo

 

Las crisis económicas traen consigo la pérdida de empleos

Todas las crisis económicas traen consigo un motón de destrucción de empleo, que afecta sobre todo a aquellos puesto que no tienen tanto valor añadido para las empresas, y que se puede automatizar.

Pero no solo la automatización, digitalización y robotización que se auguran en el futuro más inmediato va a hacer que muchos puestos de trabajo se supriman, la falta de reconversión de medianas y pequeñas empresas hará que estas tengan que cerrar sus puertas, y con ello el despido de muchos trabajadores.

La crisis económica de 2008 la viví en mis propias carnes, no por perder mi empleo, pero si por estar trabajando en un departamento de Recursos Humanos de una empresa, dónde tuvimos que realizar dos expedientes de regulación de empleo por causas económicas, porque nuestros principales clientes del automóvil como PSA, Renault, Toyota y Nissan no vendían. Esto hizo que muchas empresas que fabricábamos componentes tuviéramos que reducir nuestro personal.

No fue nada facil. Negociaciones con el Comité de empresa, sindicatos, paro de máquinas, huelga de los trabajadores ante la situación que se avecinaba.
Y nosotros dentro del departamento de Recursos Humanos también sufríamos, porque era una situación difícil de vivir.

Sé que muchas personas que trabajan en Recursos Humanos no son tan humanos como debieran, y que realizan su trabajo sin tener en cuenta que trabajan con personas. Pero no se debe de generalizar. Ya que la falta de profesionalismo existe en todos los sectores, ámbitos y profesiones.

Apasionada de mi profesión, siempre me he implicado con lo que tengo entre manos, que es trabajar para las personas, poner en valor sus competencias y que progresen profesionalmente dentro de la empresa. Para mí fue un palo muy duro tener que despedir a trabajadores que les trataba prácticamente a diario, y que sabía lo que esa falta de trabajo iba a suponer para sus vidas personales.

Pero puedo asegurar que no quedó más remedio. Es más, la situación era tan límite a nivel económico, que no sabíamos siquiera si la empresa iba a ser mantenida en pie por la multinacional a la que pertenecíamos.

 

Si no eres rentable no puedes sobrevivir.

 

Así que preparamos los dos expedientes de regulación de empleo, teniendo muy en cuenta a quienes despedíamos y en qué situación se encontraban personalmente. En nuestra plantilla teníamos familias enteras trabajando, desde el matrimonio hasta los hijos ya casados y con familia. Así que se complicaba mucho más la toma de decisión.

Ya habíamos hecho prejubilaciones con un mantenimiento del 100% del salario hasta que cumplieran los 65 años. Pero esto no había sido suficiente.

Os cuento todo esto, porque muchas veces, las personas que trabajan en los departamentos de Recursos Humanos no dejan de ser trabajadores que están cumpliendo con lo que les toca hacer, y que psicológicamente tampoco es fácil para ellos.

La situación de que pase una persona detrás de otra por tu despacho para firmar sus hojas de liquidación de salario, y además expresando su tristeza y su malestar por la situación, psicológicamente no es facil. Esto lo tuve que vivir, y puedo asegurar que durante un montón de meses estuve muy tocada y hundida.

 

El miedo aparece cuando no somos imprescindibles

 

En momentos de crisis económica empieza a aparecer el miedo a la pérdida de empleo, sobre todo cuando no se tiene claro que hacer o qué camino seguir si esto se produce.
Es muy importante estar preparado para ello, pero en los momentos de bonanzas dónde no está en peligro el empleo, hace que no nos preocupemos en trabajar nuestro aprendizaje y mejora como profesionales.

 

En los momentos de bonanzas dónde no está en peligro el trabajo, hace que no nos preocupemos en trabajar nuestro aprendizaje y mejora como profesionales.

 

Esta mejora y avance como profesionales no es solo en beneficio de la empresa para la que trabajamos, es en beneficio de nosotros mismos, que no podemos quedarnos estancados haciendo siempre lo mismo sin plantearnos otras oportunidades profesionales a futuro.

Se habla mucho de reinventarse profesionalmente. Pero esa reinvención no es solo para aquellos que quieren dar un cambio completo a su vida profesional; esto sirve también, para todo aquel que dentro de su puesto de trabajo tiene que reinventarse cada día, para seguir siendo una persona que aporte valor e iniciativa.

Da igual en el puesto que estés, la profesión que desempeñes y los proyectos para los que trabajes. Siempre tienes que estar buscando la manera de ser útil, de generar valor, de tomar la iniciativa y saber adaptarte a los cambios, para que dejes de ser uno más.
De nosotros depende ser un trabajador del montón o destacar por el cómo realizamos nuestro trabajo.

La persona que sabe generar ese valor conoce sus fortalezas, aprende cada día y no para de formarse. Se adapta con facilidad a las adversidades, es flexible, actúa tomando la iniciativa sin esperar que los demás lo hagan por él. Busca oportunidades a través de sus contactos, sabe cómo vender su profesionalidad, y no se queda parado esperando a que le llegue la suerte…. este tipo de personas tendrán menos miedo de perder su empleo.

 

No podemos dejar en manos de los demás nuestro futuro profesional, porque está comprobado, que en momentos de crisis sobrevive el que se ha preocupado de trabajar en su desarrollo y mejora.

 

En momentos de crisis sobrevive el que se ha preocupado de trabajar en su desarrollo y mejora.

 

Se habla de la competitividad que hay después de una crisis económica dónde hay menos empleo. Pero en esa competitividad solo pueden jugar aquellos que tienen valor que aportar, tienen un proyecto profesional que pueden vender y saben adaptarse a los mercados de trabajo.

Pero el día a día en nuestros trabajos, la anestesia de un contrato fijo y el sistema de consumo en el que vivimos, no nos hace pensar que un día todo puede cambiar de la noche a la mañana. Nuestra vida puede cambiar. Y no estamos preparados para ello. No hemos trabajado a nivel personal para estar preparados a esos cambios que pueden afectar a nuestras vidas.

Hipotecamos tiempo por dinero, hipotecamos vidas por tener muchas cosas materiales que nos hacen vivir muchas veces por encima de nuestras posibilidades. Y cuando todo está pendiente de un hilo…, y el sistema quiebra por algún lado…todas esas hipotecas no pueden ser asumidas por dicho sistema.

Por eso hay miedo, miedo a perder el empleo que sostiene vidas que se han sobrevivido. En estos momentos, los que ya llevaban años en crisis estarán en la misma crisis. El problema es para los que viviendo en un trabajo que parecía estable y una vida que parecía estable, todo esto empieza a tambalearse.

Por eso, hay que tener miedo, pero no hasta el punto de que nos bloquee y no nos deje ver la salida de lo que va a pasar con nosotros.

Este miedo no solo es para las personas que pueden perder un empleo por cuenta ajena, también es para las personas que somos autónomos y las pequeñas empresas. La reinvención tiene que ser la perspectiva para tener en cuenta en el futuro.

 

La reinvención tiene que ser la perspectiva a tener en cuenta en el futuro.

 

 

Hacer un análisis de nuestra vida actual

Tendremos que empezar a reflexionar y trabajar sobre nuestras competencias, habilidades, fortalezas, conocimientos y experiencias.

Cada persona tendrá que hacer un análisis de su vida actual, de sus talentos, de sus deseos, de sus objetivos y de las cosas que les gustan y apasionan.

Todo este análisis habrá que hacerlo sin miedo. Sin miedo a enfrentarnos a lo que hemos estado haciendo y quienes hemos llegado a ser.

Hemos llevado una vida tan ajetreada dentro del automatismo diario, que nos hemos olvidado de quienes somos. No nos hemos prestado atención ni nos hemos escuchado. No hemos hecho el esfuerzo de conocernos para saber qué es lo que necesitamos y queremos. Por eso, nos cuesta mucho trabajo ponernos en valor, saber cuáles son nuestras fortalezas y en que somos realmente buenos.

 

El mayor de los miedos ante situaciones de crisis no es solo perder el empleo, es enfrentarnos a nuestras debilidades, a las cosas que hemos dejado de hacer y de aprender; a la vida que hemos llevado sin pensar en un avance y una mejora de nosotros mismos.

 

El miedo a no saber cómo afrontar los cambios, porque no conocemos cuáles son nuestros recursos y herramientas para poder buscarnos la vida. Todos cuando nos encontramos ante un cambio importante en nuestras vidas tenemos miedo. Pero ese miedo puede ser nuestro mayor freno.

 

Todos cuando nos encontramos ante un cambio importante en nuestras vidas tenemos miedo. Pero ese miedo puede ser nuestro mayor freno.

 

El miedo no nos deja ver ni las oportunidades ni la realidad tal cómo es. El miedo nos hace sentirnos mucho más pequeños de lo que realmente somos; no nos deja ver el potencial que tenemos; nos hace poner barreras y generarnos amenazas que no nos hagan ser competentes.

 

¿Cuándo desaparece el miedo?

 

Este miedo desaparece cuanto tenemos un conocimiento de nosotros, de nuestras capacidades, cuando conocemos nuestro proyecto profesional, cuando sabemos el potencial que podemos desarrollar, cuando somos generadores de ideas, y estamos pensando todo el día en cómo podemos cambiar la situación.

 

Trabajar las debilidades se tiene que hacer en tiempo de bonanza y estabilidad. En tiempo de crisis lo que hay que trabajar son nuestras fortalezas y todas las habilidades, incluso aquellas olvidadas por no tenerlas en uso.

 

Hay que potenciar nuestras capacidades en positivo. Sacar del baúl de nuestras experiencias todas esas habilidades que no tenemos al uso, que, por la rutina de hacer un mismo trabajo y puestos similares, hemos dejado apartadas de nuestra vida cotidiana.
Tenemos que centrarnos, hoy más que nunca, en conocer nuestros aspectos positivos y todas aquellas cualidades con las que nos podemos diferenciar.

 

No podemos seguir siendo parte de una estandarización, de unos perfiles profesionales cortados por el mismo patrón. Hay que hacer valer nuestra singularidad.

 

Hoy más que nunca tenemos que trabajar para reconocer nuestros talentos; en qué somos realmente buenos. Es el momento de preguntar a las personas que nos aprecian, que valoran de nosotros y en que somos buenos o destacamos.

 

Es muy importante conocer cómo te ven los demás. Nos podrá sorprender como los demás ven en nosotros talentos y habilidades muy valiosas, que nosotros no les damos ninguna importancia.

 

Es el momento de hacer este trabajo personal porque de él va a depender que nos adaptemos a los cambios que vengan. La incertidumbre existe para todos, pero no todos la van a afrontar de la misma manera.

 

Deseo que todas estas palabras te hagan reflexionar sobre tu situación actual, como yo también lo he hecho.

 

La crisis que vivimos nos ha parado en seco dentro de nuestras casas, y quizás nos está diciendo que nos paremos a mirar por dentro quienes somos, para sacar lo más valiosos que tenemos y poder potenciarlo para adaptarnos a lo que nos toque vivir.

 

Un abrazo
Ana – Mujer Expat

4 comentarios en “Crisis económicas: miedo a perder mi empleo”

    • Muchas gracias Marta.
      Si crees que puede motivar a otras personas que conoces, ayúdales compartiendo este artículo y mi mensaje.
      Un abrazo

      Responder
  1. Buenas Tardes Ana, este articulo me ha parecido muy realista y motivador. Está lleno de pequeñas pinceladas que nos ayudan a ampliar el horizonte.

    Matilde

    Responder
    • Muchas gracias Matilda,
      Espero que esas pequeñas pinceladas te inspiren para planificar el horizonte que te propongas.
      Un saludo

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